
Las colocaciones del sistema bancario en febrero siguen en terreno negativo, en un escenario marcado por la debilidad del financiamiento a empresas y un repunte acotado en los préstamos a personas.
Según el último ABIF Informa, el stock total de crédito alcanzó los US$ 282 mil millones, lo que representa una caída real de 0,9% en 12 meses.
El resultado se explica principalmente por el desempeño del crédito comercial, que retrocedió 3,6% anual. La caída se da en un contexto de apreciación del tipo de cambio en los primeros meses del año, lo que redujo el valor en pesos de los créditos en moneda extranjera. Por segmento, los préstamos a grandes empresas cayeron 4,1%, mientras que el financiamiento a pymes disminuyó 0,9%.
En contraste, el crédito a personas mostró un mayor dinamismo. El crédito de consumo creció 3,6% en 12 meses, mientras que los préstamos hipotecarios aumentaron 1,3%, aún en niveles acotados en comparación con sus promedios históricos.
En materia de tasas, los nuevos créditos comerciales en cuotas se otorgaron en febrero a una tasa promedio de 6,35%, lo cual implica una baja de 6,57 puntos porcentuales respecto del peak de enero de 2023, en línea con los recortes sucesivos de la Tasa de Política Monetaria.
En cuanto a riesgo, la morosidad mayor a 90 días se ubicó en 2,44% de las colocaciones, tras disminuir dos puntos base en el mes. Destacó la caída en la mora hipotecaria, que bajó a 2,52%, situándose por debajo de su promedio previo a la pandemia.
La solvencia del sistema bancario se mantiene sólida, con un Índice de Adecuación de Capital de 17,16% de los activos ponderados por riesgo, ampliamente por sobre el requerimiento regulatorio vigente de 12,30%.
Cabe destacar que la densidad de activos ponderados por riesgo de Chile se mantiene en niveles elevados en comparación internacional, ubicándose bastante por sobre el promedio de la OCDE, lo que refleja en parte la ausencia de metodologías avanzadas de medición de riesgo contempladas en Basilea III.
En este contexto, avanzar en la implementación de mejoras al marco regulatorio de capital resulta de particular relevancia para fortalecer la competitividad de la industria y contar con un marco de capital en línea con los estándares internacionales.